domingo, 24 de agosto de 2008
Álvaro Urrutia
con mis uñas de noguitarrista
dejaré
en no ver así
mis pupilas
encontré esto
en una grieta de la Razón
voy a fumarlo
a construirle
un cacho más a tu infinito
voy a golpearte
cruzaré corriendo la avenida
llorando a cada suicida
y sentado
en el cordón de tu vereda
esperaré el paso
que hará caer de jeta a la realidad
*****************************************************
me muevo hacia la soledad
todo esto
ya es un músculo
desgarrado de alcoholes
con el paladar tapándome la cara
muevo la lengua
cambiándole la ropa interior a lo indecible
viento
tierra y yuyos volando
solo lo irracional abraza
ahora lo sé
clavo los dientes
en el silencio
quiero vivirme
en tiempo mapuche
*************************************
lo haré hasta que estalle
ese morder de ojos
planté un gran árbol
en el patio
para que ya no me invadas
el espacio aéreo
con tus motores
en este silencio onírico
que me padece
se sabe
que no sos más
que el ocaso de un nombre
hacia una noche sin luna
domingo, 27 de julio de 2008
Julieta
lo extraño
es que se mezclaron
el recuerdo de la nieve
con el sonido de los camiones
que desde la ruta
hasta mi pieza
*
- me gusta verte a través de la lente
definirte del resto
precisar tus líneas
tus ojos
celestes verdes grises
sobre todo cuando estás de espalda
abrazarte en un recorte persistente
clandestino -
*
si le saco una foto
mientras él saca otra
lo abarco a él
y todo lo que él ve?
sí.
miércoles, 16 de julio de 2008
WALTER
A MENUDO en el zoom de la música
días o noches sepias del más adherente
y centrífugo invierno, vuelvo algo borracho
resbalo como un zueco en la trinchera
cansado y cansado, pero más todavía de trucos
cetrerías, pájaros adiestrados por algún brujo
medio zahorí, stalker o impostor a secas.
Y cómo cuesta reconciliarse con la claridad
de la mañana, cuesta pensar en la estepa
sin pensar en algo sucio y a la vez imposible
por ejemplo en la paz, la arena, el sol, las rocas
todo eso para lo cual también fuimos hechos.
Cuesta sí eludir el pozo subterráneo
el tambor ya agrietado seguramente
con que el niño se calienta las yemas,
y el ermitaño se duerme en su caverna.
TODA LA NOCHE sopló un viento helado
y cuántas almas monitoreadas en la lluvia,
cuántos capotes hablando apenas por un resuello.
En todas partes, como un espejismo
escucho ladrar a los perros hambrientos
y un trineo lleno de fantasmas se desliza
en el aire periclitado de noviembre.
A treinta y dos grados bajo cero
la mente empieza a alterase.
Prueba una gota de esta fiebre,
equivale a varios siglos de historia.
Debo apurar el paso, trenes rigurosamente vigilados
parten cada noche hacia la frontera.
VI DESPLOMARSE una estrella
y cinco minutos después el cielo
abierto en que Natacha se lavaba el pelo
con el agua milenaria que juntó en un bol.
Igual de triste, el peso molecular
de cada palabra rumiada entre dientes.
No se calma esta fiebre apretando
una aguja de pino contra el viento del malestrom.
ATERIDAS y rasposas márgenes del Neva
donde yo fui un invierno Alexandr
Blok petrificado en la nervadura de una hoja.
Dachas boyando entre otras cosas más o menos
nobles e inútiles, tenias que cantan al terror
de no sé qué cíngaras venidas de Marte.
Todo sustraído de golpe, puesto más allá, caído
en el cepo acmeista ; todo tan intangible, dudoso
problemático, tan ego o eco-futurista.
Todo tan que se apaga y no, tras la cortina blanca
de aquella música que ahora hace glú-glú en el barro.
VI BOSQUES CALCINADOS, lagos color turquesa
Montañas colosales me quitaron el aliento
Vi formas y gestos que nunca llegaré a descifrar
Aquí donde la única palabra adecuada es “Nostalghia”
Como la figura embalsamada de un puma
En una tienda de reliquias o baratijas
La sombra que fui, a veces, me hizo sonreír
domingo, 13 de julio de 2008
Marcelo Diaz, Mateista
habiendo soportado las primeras heladas, el rigor
de la escarcha ya disuelta
bajo un sol demasiado benigno,
da unos pasos de astronauta en el jardín.
Afloja la bufanda y entrecierra los ojos;
la calle se licua en una mancha de luz.
Las mañas del lagarto en días como estos:
aprender a entibiarse como una piedra al sol,
cruzar el mediodía con siseo de reptil.
"sordos ruidos - once escritores bahienses" colección “La Bahía del silencio / n°1 “- 1996
Guillermina
Tren
I
Te quiero más que en el otro tren
decía un graffiti que leí una vez,
lo recordé después de fumar
en el baño de mujeres
mientras nos tapábamos con una manta
por los mosquitos
para tocarnos tranquilos
II
Un ex combatiente
quemado y de fajina
pedía monedas
A la madrugada
lo escuchamos quejarse
del olor que salía del baño
y gritó que esto ya es un asco,
país de mierda,
que tienen que quemarnos a todos
vos te hiciste el dormido
el viejo de atrás prendió un cigarrillo
Lorena
Abro el cuaderno.
Está la frase boba
copiada de vieja enciclopedia
roja que regaló mamá.
"La palabra o lenguaje. Hecho
cultural que nos rodea".
Fácil sería usar
la comparación obvia.
Escribir: sos abrazo;
hueco por donde
está mi cuerpo
-afuera el resto-.
Pero dormís sin
rodearme. Tengo el corazón
como tapita de
gaseosa pisoteada.
Belén
quiero tu piel
de fuego solar
tu pelo de seda,
cubrirme de él
por la noche
cuando me desnudo
tus ojos de agua
que no necesitan mirarme
para verme
tu sonrisa
hecha de estrellas
tu cuerpo de arcilla
tus formas de aire
tus pies sobre la tierra
tu espíritu lunar
que me encuentra a mí,
la luna roja
pero no te llamo
ya no espero
si me encontrás
gritame fuerte
puede que no te escuche
hay demasiado ruido
inside and out
sábado, 12 de julio de 2008
Nicolás
Te propongo, Nidia, editar tus rimas
en rollos de papel higiénico
para evitar así la tala innecesaria de arboles
y tirar la mierda toda junta.
viernes, 11 de julio de 2008
Sergio Raimondi, Mateista.
se gasta la lámpara
sobre formulas y ecuaciones
cuando ya es la madrugada
y los chicos, borrachos, vuelven a los gritos
pateando tachos de basura.
El estudio, Tulio, te ha dado la noticia
de la regularidad falsa de las cosas
y la sospecha de reconocer, en el cielo de mañana,
un mapa de ruta, un diagnostico de vida
mas allá de nosotros,
una historia de lo que vendrá.
Pero cuando uno de los vagos
se hace el que canta Las estrellas, celosas,
nos miraran pasar,
vos, Tulio, tenes que admitir
que a la hora de comprender el mundo
no es mejor tu afán
que el de ese.
Festival de Poesia Latinoamericana:
entradas de un diccionario.
Oliverio Girondo
Quiero iniciar todo, con algo hermoso.
Disfruten.
"Exvoto"
(A las chicas de Flores)
Las chicas de Flores tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás –empavesadas como fragatas-- van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores viven en la angustia de que las nalgas se les pudran como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo a todos los que les pasan la vereda.
Especial: Jorge Boccanera
Desde 1976, a raíz del golpe de estado, vivió largo tiempo exiliado en México y Centroamérica, ejercio periodismo y colaboro en muchas actividades literarias . Al caer la dictadura se radicó nuevamente Argentina, dedicado por completo a la literatura.
En 1976 obtuvo el premio "Casa de las Américas" de Cuba y posteriormente el "Premio Nacional de poesía joven" en México.
De sus libros de poesía merecen destacarse: Los espantapájaros suicidas en 1974, Noticias de una mujer cualquiera en 1976, Contraseña en 1976, Poemas del tamaño de una naranja en 1979, Música de fagot y piernas de Victoria en 1979, Los ojos del pájaro quemado en 1980, Polvo para morder en 1986, Sordomuda en 1991, Zona de Tolerancia en 1998 y Bestias en un hotel de paso en 2001. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas.
Latigazos de sombra desordenan tu cuerpo,
en la fotografía donde te estoy pensando,
y soy el extranjero que descubrió tu rostro
y se animó a escribirlo, que era como besarlo.
este poema
siempre estoy comenzando este poema
pero claro
llaman a la puerta las voces cotidianas
o se cae a pedazos el día diecinueve
o se me sube rosi a las rodillas
o caigo en la guitarra buscando no sé qué
siempre estoy comenzando este poema
pero llegan recuerdos de una ternura un día
o me sirven café
o voy a ver al boby que está ladrando mucho
y escribo una palabra y ya viene la tarde
con su naufragio entonces
pongo la ternura en una botella
para que alguien recoja pedazos de mis ojos
siempre estoy comenzando este poema
pero llega la noche
quiero decir tu pelo mojado
quiero decir que crezco
y que salgo a caminar tu nombre
viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas echa humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
a juntar los fragmentos de mi risa
después se vuela azul como la tarde
entramos a la pieza casi sin reconocernos
sus ojos eran pactos de ternura y violencia
yo la miraba todo el tiempo
habrá pensado en mi cansancio
habrá pensado -está borracho-
habrá pensado en irse pronto
habrá pensado tantas cosas
me acerqué a sus dos manos
sin dejar de mirarla
desde mi soledad hasta su boca
habrá pensado en enojarse
habrá pensado -no es un hombre-
habrá pensado ¿en qué quedamos?
habrá pensado tantas cosas
cuando entró el sol cuando se fue
desde mi boca hasta su adiós
y aún en el viaje de regreso
habrá pensado tantas cosas
habrá pensado tantas cosas.
la honestidad poética
no es que los poetas mientan
es que los mentirosos
quieren hacer poesía
lo poco que he vivido
me ha hecho perder
demasiado tiempo
Caminé en el desierto de tu lengua.
De cada polvareda hice un recuerdo grato.
De una piedra redonda, un amuleto.
De las verdes tormentas hice un bosque.
De cuatro lagartijas, un amigo.
Caminé,
¿Para qué?
Si el que habla de estas cosas es apenas el viudo de tu lengua.
¿Para qué?Caminé,
Caminé.
El bosque, el amuleto, el amigo, el recuerdo, son puñados de polvo.
¡Tanto excavar por una sola perla de agua!
¡Todo mi harén es una Sordomuda!
Hada
Se alimenta de carne de venado, de hojas grandes y
verdes, pero vomita nieve.
Se desliza a gran velocidad, sube a los altos picos y
cuenta lo que todos callamos.
¿Podría patinar sobre un pie? ¿Dibujar en un pie?
Voy a decirlo de otro modo: la Sordomuda pasa con su
cuerpo ladeado para recuperar el equilibrio.
Aquí todos la aclaman: “no hay palabras, es única”.
Con su pasamontañas se desliza.
Clava sus espolones y mi lengua aterida se
enrolla en viejos miedos.
Y así ella se alimente de frutas amarillas o de peces
plateados, siempre vomita nieve.
Cuando vomite al bosque, yo lo conoceré.
Ahora está en la pendiente: “no hay palabras, es
única”.
Yo rito del trineo, con mi hocico escarchado poco
puedo decir.
Para ella los aplausos porque puede bailar, dar
vueltas como un trompo.
Y si se lo propone,
podría leerle los labios a un muñeco de nieve.-Escribir es, de alguna manera, ir a una cita.
-¿Con quién? ¿En qué lugar? ¿A qué hora?
-La misma expectativa, el sudor en las manos, la mente en blanco, la página igual.
-Pero él, ¿escribe?
-...y marcó el número y concretó la cita y escuchó aquella voz como bordada en todo el cuerpo.
-¿Pero cuál? ¿Pero quién?
-Hay fotos de revistas, hay rumores.
-¿Cuándo? ¿En qué lugar?
-El entra al baño, se peina, se despeina, se perfuma y ya decidido va a pedir un café.
-Es temprano, ¿verdad?
-El reloj es un inválido que cuenta historias crueles.
-Siga, siga. ¿Por qué?
-Ella cruza la puerta, endiablada, entalcada, ella avanza atareada, en fin, pintarrajeada.
-Por favor, continúe.
-No hay palabras, es única.
-¿Y él?
-Ya se puso de pie y le estira una mano.
-¿Y ella?
-Pasa ligero, dice "no lo conozco".
Yo dije "bésale las piernas a la poesía".
Y también "bésale las palabras".
Yo dije "hurga su lengua".
Y dije "hasta que abra los brazos".
Yo dije "bésale las piernas, las palabras".
Y dije "hasta que no de más".
Y "hasta que pida más".
Y dije "hasta que cante".
A qué alegar ahora si ella en verdad cantó.
¿Fue un sueño?
¡Qué más da si era mímica y disco, si era patraña y ruido!
Sé que la oí cantar,
¿qué cambia que hubiera sido de otro modo?
Especial: Sergio Raimondi
A continuación nos lee.
Mirando al río Rhin.

